Cómo huir de la infidelidad emocional

Enviado por admin el sáb 4 de feb de 2017 a las 11:38
Cómo huir de la infidelidad emocional

Por José Luis y Silvia Cinalli

¿Se puede ser infiel sin contacto físico? ¿Es posible engañar al cónyuge sin intimidad sexual? Jesús dejó bien en claro que no es necesario que el adulterio involucre los genitales: “Yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón”, Mateo 5:28 (NVI).

Paseábamos por la ciudad de Buenos Aires y decidí cortarme el cabello. Mientras el peluquero hacía su trabajo comentó que le lleva dos horas y media llegar cada mañana y otro tiempo igual volver a su casa todas las noches. ¡Cinco horas de viaje! ¿Cómo sobreviven sus vínculos familiares?

Hoy en día se permanece mucho más tiempo en el trabajo que con el cónyuge. Este medio facilita las amistades especiales, es decir, personas con las que da gusto hablar, trabajar y relacionarse de modo más directo. Comienzan los coqueteos, las insinuaciones y conversaciones íntimas y privadas, las que, finalmente, provocarán conexiones emocionales muy fuertes. Como dijo Catherine Deneuve: “Un flirteo es como una pastilla. Nadie puede predecir exactamente sus efectos secundarios”. Salomón lo dijo así: “La sabiduría te librará de la mujer (persona) inmoral, de las palabras seductoras de la mujer (persona) promiscua… Entrar a su casa lleva a la muerte, es el camino a la tumba”, Proverbios 2:16-18 (NTV) énfasis del autor.

Luis Mazzon, licenciado en psicología, dice que la infidelidad emocional es un intenso vínculo afectivo y con un gran compromiso, dedicación de tiempo e intimidad, que se da con alguien ajeno a la pareja pero que no incluye un contacto físico.

Lo diabólico de este tipo de infidelidad es que las personas involucradas pueden engañarse a sí mismas, creyendo que la relación “no ha llegado a mayores”. Sin embargo, ese “alguien especial” es mucho más cercano y querido que la propia pareja.

La infidelidad emocional puede ocasionar tanto daño como la estrictamente sexual. Hay personas que perdonarían una “aventura sexual” pero no una relación con vínculos sentimentales. Particularmente a ti: ¿qué te molestaría más?

He aquí algunas razones por las que una persona podría cruzar el umbral de la santidad y quedar “enganchada” emocionalmente con alguien que no es su pareja.

  • Vacío emocional. Cuanto más distanciada esté una pareja, mayor será el riesgo de comenzar una infidelidad emocional. El distanciamiento no necesariamente será físico; el emocional es mucho más peligroso. Los vacíos afectivos, las carencias amorosas y la falta de apego a la pareja pueden dar lugar a una nueva e intensa relación fuera del matrimonio.
  • Falta de interés. Hay una especie de embotamiento; si él o ella está, o no, da lo mismo. Cada uno de ellos siente que vive “en paz” cuando está solo/a, y agobiado/a cuando comparte el espacio con su pareja. Las críticas mordaces y los insultos solapados son la forma de relacionamiento diario. La intimidad es rutinaria, espaciada y poco gratificante. “Normalmente cuando una pareja pasa por una etapa de desencanto y la rutina se instaura como pauta de funcionamiento, crece la posibilidad de la infidelidad emocional. Si sólo deseo que llegue el lunes para poder verlo/a en el trabajo, si constantemente quiero hablar o chequear el e-mail para ver si me ha escrito, significa que el fuego está cerca. Aquí puede surgir el engaño, la culpa y el remordimiento”.
  • Ausencia de comunicación. Las palabras, gestos y acciones pueden favorecer o entorpecer la intimidad. La licenciada Analía Mitar dice: “Hay que fomentar y sostener una buena comunicación, tanto sobre temas cotidianos de la vida como en el plano sexual. Es decir, hablar, compartir fantasías sexuales y generar el tiempo para las distintas emociones que se ponen de manifiesto en los juegos sexuales. También se debe tratar de buscar nuevos escenarios para la pareja, hacer cosas atrevidas y fuera de la rutina, que no sólo sean sexuales sino divertidas. Eso incrementa la sensación de sentirse a gusto con el otro. Y suma mucho a la relación”.

La mejor manera de evitar la infidelidad emocional es fortalecer tu pareja, a la vez que colocas un freno a las otras relaciones. Recuerda, uno nunca está inmune a este tipo de tentaciones. El hecho de estar casado/a no apaga necesariamente el deseo por otras personas, por lo que te recomendamos, si reconoces que estás pasando un tiempo de cercanía emocional con un compañero/a de trabajo u otra persona y tu relación matrimonial es totalmente madura, coméntaselo a tu cónyuge. El compartir tu tentación puede generar mayor intimidad y acercamiento. Sabemos que es difícil pero piénsalo de esta manera, mucho más difícil será para tu cónyuge sobreponerse al engaño y restituir la confianza en caso que la relación continúe, que ayudarte a superar esta tentación sin condenación y con mucho amor.

Sentarse, reflexionar y evaluar las consecuencias desastrosas que puede generar dicha “aventura” es tu mejor opción. Evita el contacto y la intimidad con personas distintas a tu cónyuge. Modifica tu rutina. Redirecciona tu pasión. Tu familia merece el esfuerzo.

Fuente: Argentina oramos x vos

Cómo promover un avivamiento

Enviado por admin el lun 21 de nov de 2016 a las 06:30
Charles Finney

Extracto del capítulo 3 del libro El Avivamiento de Charles Finney

Examinad a conciencia el estado de vuestro corazón y ved dónde os halláis; si estáis andando con Dios, cada día, o si vais con el diablo.

El autoexamen consiste en contemplar vuestra vida, considerar vuestras acciones, buscar en el pasado y ver cuál es vuestro verdadero carácter. Regresad a vuestra historia pasada. Considerad vuestros pecados uno a uno. No quiero decir dar un vistazo, simplemente, sino considerarlos uno a uno. Si es necesario coged pluma y papel, y tomad nota de ellos.

Hay que repasarlos como el mercader repasa sus libros. La confesión general no basta. Los pecados fueron cometidos uno a uno. EL arrepentimiento de ellos ha de ser hecho uno a uno. Consideremos primero lo que comúnmente se llama pecados de omisión.

1. La ingratitud. Este pecado consiste en recibir favores de Dios sin mostrat o ejercitar gratitud por ellos. ¿Cuántas veces has faltado? Recuerda los actos de providencia notable, un cambio en el curso de los acontecimieno tos, algo que te salvó de la ruina. Escribe los casos de bondad de Dios cuando tú estabas en pecado, antes de la conversión, y por los cuales no has dado bastantes gracias; y lo mismo las numerosas misericordias que has recibido desde entonces. ¡Cuán largo es el catálogo de ejemplos en que tu ingratitud ha sido tan negra que te yes forzado a esconder el rostro confuso! Póstrate de rodillas y confiésalos a Dios y pide perdón. El mismo acto de confesión te traerá otros pecados a la memoria. Haz esto tres o cuatro veces y verás el número asombroso de misericordias por las cuales no has dado nunca gracias a Dios.

2. Falta de amor a Dios. Piensa cómo te sentirías agraviado si descubrieras que el afecto de los tuyos, tu esposa, tu marido, tus hijos, flaqueara; si vieras que su mente se desvía de ti y piensan en otra persona. Quizá te sentirías morir de celos, justos y virtuosos. Pues bien, Dios se llama un Dios celoso; y tú no le has dado todo el corazón, sino que le has ofendido entregando tu corazón a otros amores. ¿No crees haberle ofendido?

3. Descuido de la Biblia. Anota los casos en que quizá durante semanas, o más, la Palabra de Dios no te ha causado ningún placer. Algunos, es verdad, leen capítulos enteros de tal forma que después no pueden ni decir lo que han leído. Si es así, no es de extrañar que tu vida flote a la deriva y que tu religión sea un verdadero fracaso.

4. Incredulidad. Recuerda los casos en que virtualmente has puesto en duda la veracidad del Dios de verdad, pues esto es tu incredulidad en sus promesas y declaraciones expresas. Dios ha prometido dar el Santo Espíritu a los que se lo pidan. ¿Crees tú esto? ¿Lo has pedido? ¿Has esperado que El te conteste? ¿No has dicho virtualmente en tu corazón, cuando orabas pidiendo el Santo Espíritu: "No creo que lo reciba"? Y si no creías ni esperabas recibir la bendición que Dios te había prometido de modo especifico, ¿no es como si le acusaras de mentir?

5. Descuido de la oración. Piensa en las ocasiones en que has descuidado la oración privada, la oración familiar y las reuniones de oración; o que has orado de tal manera que has agraviado y ofendido a Dios aún más que si no hubieras orado.

6. Descuido de los medios de gracia. Cuando has permitido que, con excusas baladíes, tu descuido de asistir a las reuniones quedara justificado en tu mente; cuando has vertido desprecio sobre los medios de salvación meramente por no gozar en el cumplimiento de tus deberes espirituales.

7. La manera en que has ejecutado tus deberes. Esto es, falta de sentimiento y de fe, con un estado mental mundano, de modo que tus palabras no eran más que de labios y no merecías que Dios te escuchara o hiciera caso de ti. Cuando has caído de rodillas y "dicho tus oraciones" de modo descuidado e indiferente, hasta el punto que a los cinco minutos, ya no te habrías acordado de lo que decías.

8. Falta de amor a las almas de tus prójimos. Mira a tus amigos y parientes, y recuerda cuán poca compasión has sentido por ellos. Has estado a su lado y visto que se dirigen al infierno, pero, parece que esto no te preocupa. ¿Cuántos días ha habido en que no has hecho de su condición el tema de una simple oración sincera, ni has mostrado deseo ardiente por su salvación?

9. Falta de interés por los paganos. Quizá no te has interesado en enterarte de su condición; quiá ni aun has leído ninguna revista misionera. Mira esto y considera si es que te intereses por los paganos, y evalúa la intensidad de tus sentimientos por ellos y el deseo que tienes de su salvación. Compara con esto el deseo que tienes de tu propia salvación. ¿Cuánto has dado para que se les envíe el Evangelio? ¿Te niegas, para mostrar este interés, satisfacciones superfluas como té, café o tabaco? ¿Te has instalado cómodamente en tu estilo de vida y no estás dispuesto a pasar el menor inconveniente por ellos? ¿Oras por ellos en privado? ¿Pones aparte algo para depositar en el tesoro del Señor, cuando vas a orar? Si no haces esto y tu alma no está en agonía por los pobres paganos, ¿por qué pretendes ser cristiano en realidad? ¿No está tu profesión marcada por la hipocresia, hasta el punto que es un insulto para Jesucristo?

10. Descuido de tus deberes familiares. Piensa en la forma en que has vivido para tu familia, como has orado, qué ejemplo les has dado. ¿Qué esfuerzos directos haces habitualmente para su bienestar espiritual? ¿Qué deber para con ellos es el que no has descuidado?

11. Descuido en vigilar tu propia vida. En muchos casos te has apresurado para atender a tus asuntos particulares, y no has dedicado tiempo ni sinceridad para pasar cuentas con Dios; ¡cuán frecuentemente has descuidado vigilar tu conducta y, no estando alerta, has pecado delante del mundo, de la Iglesia y delante de Dios!

12. Descuido en la vigilancia de tus hermanos. ¿Cuántas veces has quebrantado el pacto de que vigilarías sobre ellos en el Señor? ¡Cuán poco te preocupas del estado de sus almas! Y con todo tienes el solemne deber de velar sobre ellos. ¿Qué has hecho para estar en contacto con ellos? ¿Sobre cuántos te has interesado, para conocer su estado espiritual? ¿Cuántas veces has visto a tu hermano enfriarse en la religión y no le has hablado? Le has visto empezando a descuidar un deber tras otro y no le has reprendido como hermano, con amor fraternal. Le has visto caer en pecado y le has dejado. Y todavía dices que los amas. ¡Qué hipócrita eres! ¿Cómo puedes dejarlos resbalar sin advertirles? ¿Permitirías, quedando tú indiferente, que algo así ocurriera a tu esposa o a uno de los tuyos?

13. Descuido de la abnegación, o sea, negarse a uno mismo. Hay muchos que profesan querer hacerlo todo en religión, en tanto que no se requiera negarse a sí mismos. Cuando se requiere que hagan algo en que hayan de negarse a sí mismos ¡ah!, ¡esto es demasiado! Creen que están haciendo mucho por Dios, y que hacen lo que es razonable pedir, tanto si es todo lo que pueden, como si no; pero, no están dispuestos a privarse de ninguna comodidad o conveniencia por poder servir al Señor. No están dispuestos a sufrir reproches por el nombre de Cristo. Ni a negarse los lujos de la vida, a fin de ayudar a salvar un mundo que se dirige al infierno. Se hallan tan lejos de saber que la abnegación es una condición del discipulado que no tienen idea de lo que es negarse a sí mismos. No se han negado ni aun un alfiler por Cristo y por el Evangelio. ¡Oh, estas personas se hallan camino del infierno! Están dando de su abundancia, y dan mucho, y son prontos en quejarse de que otros no dan más; cuando en verdad, no dan nada de lo que necesitan, algo de lo que hubieran podido disfrutar aunque lo hubieran retenido. Sólo dan lo que les sobra de su riqueza; y quizá la pobre mujer que pone un centavo en la colecta ha ejercido más abnegación que ellos, que han dado millares.

Vamos ahora a ocuparnos de los pecados de comisión.

14. Mundanalidad. ¿Cuál es el estado de tu corazón con relación a las posesiones mundanas? ¿Las has considerado como tuyas, como si tuvieras derecho a poseerlas en calidad de propias, según tu voluntad? Si ha sido y es así, escríbelo. Si has amado la propiedad, y la has buscado por lo que es en sí, para satisfacer tu ambición, tu espíritu mundano, o para acumularlo para tu familia, has pecado y has de arrepentirte.

15. Orgullo. Recuerda los casos en que te has descubierto en ti mismo la práctica del orgullo. La vanidad es una forma especial de orgullo. ¿Cuántas veces te has descubierto en consulta con la vanidad sobre tu vestido y apariencia? ¿Cuántas veces has pensado más y te has preocupado más de pasar tiempo decorando tu cuerpo para ir a la iglesia que en preparar tu mente para el culto a Dios? ¿Te has interesado más en tu apariencia externa, en el aspecto del hombre mortal, que en tu alma, o sea ver cómo aparece a la vista de Dios, que escudriña el corazón? De hecho te has preparado para que los otros te rindan culto a ti, en vez de prepararte tú para rendir culto a Dios. Has procurado dividir la atención en la casa de Dios, llamar más la atención del pueblo de Dios para que miren tu hermosa apariencia. Es en vano que quieras decir ahora que no te preocupa si los demás te miran o no. ¡Sé sincero! ¿Te habrías preocupado tanto de tu aspecto si todos los demás hubieran sido ciegos?

16. Envidia. Mira los casos en que has sentido envidia de los que están por encima de ti en algún aspecto. O quizá has envidiado a los que tienen más talento o son más útiles que tú. ¿No has envidiado a algunos, y has sufrido cuando oíste a otros que los elogiaban? ¿Ha sido más agradable para ti pensar en sus faltas que en sus virtudes, en sus fracasos que en sus éxitos? Sé sincero contigo mismo; y si has albergado este espíritu del infierno, arrepiéntete profundamente delante de Dios, pues de lo contrario no se te perdonará.

17. Criticas y censuras. Piensa en casos en que has mostrado un espíritu acerbo en que has hablado de otros cristianos en formas en que no había caridad ni amor; o falta de amor, que siempre requiere que esperes lo mejor en todo caso posible, y que interpretes de la mejor manera posible toda conducta dudosa.

18. Calumnia. ¿Hay ocasiones en que has hablado de las faltas de otros, reales o supuestas, a su espalda; has hablado de miembros de la Iglesia y otros sin necesidad, y sin ninguna razón buena? Esto es calumniar. No tienes por qué mentir para calumniar; el decir la verdad con la intención de perjudicar ya es calumniar.

19. Ligereza y frivolidad. ¿Con cuánta frecuencia has dado muestras de ligereza ante Dios, cosa que no te habrías permitido en la presencia de un soberano de la tierra. Te has portado como un ateo, pues te has olvidado de que hay un Dios, o le has mostrado menos respeto a El, en su presencia, del que habrías tenido por un juez de la tierra.

20. Mentir. Has de entender Io que es mentir. Mentir es todo intento de engañar; si no hay este intento no es mentira. Pero si dices algo con la intención de desviar de la pura verdad, es una meritira. No las llames con otras palabras. Para Dios son MENTIRAS, y tú eres culpable de MENTIR, y no trates de disimularlo. ¡Cuántas falsedades se cometen en los negocios, en el trato social, con palabras, aspectos y acciones que están calculados para causar una cierta impresión en otros, por razones egoístas!

21. Engaños y trampas. Escribe los casos en que has hecho algo a otro que no te habría gustado que te lo hicieran a ti. Esto es engaño. Dios ha dado la regla para este caso: "Todas las cosas que quieras que los hombres te hagan a ti, esto es Io que debes hacer a ellos." Si no Io has hecho has faltado. La regla no es que deberias hacer "todo lo que razonablemente puedes esperar que hagan para ti", porque esta regla podría admitir un cierto grado de maldad. La regla es: "Que tú quisieras que hicieran a ti."

22. Hipocresia. Por ejemplo, en tus oraciones y confesiones a Dios. Piensa en las oraciones pidiendo cosas que no quieres en realidad. Y la evidencia es que cuando has terminado de orar, no podrías decir por qué has orado. ¿Cuántas veces has confesado pecados de los que no tenías intención de apartarte, y que no tenías el solemne propósito de no repetirlos? Sí, has confesado pecados que piensas repetir, y ¡seguir viviendo!

23. Robar a Dios. Aquí entra el tiempo perdido, pasando las horas que Dios te ha dado para servirle y salvar almas, en diversiones vanas y conversación tonta, leyendo novelas o no haciendo nada; casos en que has aplicado mal tus talentos y capacidades mentales, en que has despilfarrado dinero en concupiscencias, o cosas que no necesitabas, y que no contribuyen a tu salud, bienestar o utilidad. Quizá dinero para tabaco. No diré nada de bebidas alcohólicas, porque ya doy por sentado que quien profesa religión no bebe, pero deseo que ni aun uses este verdadero veneno, el tabaco.

24. Mal humor. Quizá hayas faltado a tu esposa, hijos, resto de la familia, criados o vecinos. Pon todo esto en el papel.

25. Impedir a otros que sean útiles. Quizá has debilitado su influencia con insinuaciones contra ellos. No sólo has privado a Dios de sus talentos, sino que has atado las manos de otro. Que mal siervo es aquel que no sólo deja de hacer él lo que debe sino que, además, impide a los otros que lo hagan. Esto es el quitarles el tiempo; destruir su confianza en Cristo. Con ello te has puesto en las manos de Satanás, holgazaneando e impidiendo trabajar a otros

Si has cometido una falta contra un individuo, y te es posible, por hallarse él cerca, ve y se lo confiesas. Si está distante, escríbele. Si has defraudado a alguien, enviale el dinero con los intereses.

Haz todo esto ahora, no lo aplaces; esto lo empeoraría todo. Confiesa tus pecados a Dios, si los has cometido contra Dios, y a los hombres si los has cometido contra los hombres. No pienses escaparte andando alrededor de estas piedras de tropiezo. Quítalas. Cuando rotures tu barbecho has de quitar todos los obstáculos. Pequeñas cosas que te impiden que te sientas en lo religioso de modo diferente de lo que quisieras. Rotura la tierra, otra vez. No te desanimes, no dejes de hacerlo porque es difícil; conduce el arado, vuelve los terrones arriba y abajo, hasta que todo esté blando para recibir la semilla y rendir fruto a ciento por uno.

26. Cuando hayas terminado, a conciencia, vuelve a empezar otra vez, como dije, pensando que lo que has escrito te recordará otras cosas relacionadas con ellas. Y de nuevo, por tercera vez. Verás que puedes recordar cantidades enormes de cosas, que no te gustaría recordar en la eternidad. Prepara y repasa esta lista con el mismo cuidado y solemnidad con que te prepararías para el juicio final.

AI repasar el católogo de tus pecados asegúrate bien de tu resolución de hacer una reforma total y ahora. Todo lo que no esté bien, decide al instante que, con la ayuda y fuerza de Dios, no volverás a hacerlo. No sería de ningún beneficio examinarse a menos que hagas la decisión de enmendar todo lo que haya malo en tu corazón, tu temperamento y tu conducta.

Cuando lo hagas, si ves que en tu mente hay aún oscuridad, que no se hace la luz y que el Espíritu de Dios está apartado de ti, es que no has sido bastante concienzudo. En el progreso de la obra has de forzarte, poner toda tu intención en la obra, con la Biblia delante, probando tu corazón. No puedes esperar que Dios obre un milagro para ti, roturando el barbecho. Sólo lo hará haciendo tú uso de los medios. Concentra tu atención en tus pecados. No puedes pensar en ellos mucho tiempo y a conciencia sin ver Io malvado de los mismos y sentirlo, sentirlo profundamente.

La experiencia demuestra que es beneficioso el repasar la propia historia de esta manera. Ponte a trabajar en ello; decide que no pararás hasta que puedas orar. No tendrás nunca el Espíritu de Dios en ti hasta que hayas desentrañado todo este misterio de iniquidad y presentado tus pecados delante de Dios. Que este trabajo de arrepentimiento y plena confesión, este quebrantamiento delante de Dios, tengan lugar y tendrás el espíritu de oración, en abundancia, a rebosar. La razón por la cual tan pocos cristianos conocen este espíritu de oración, es porque nunca se han tomado el trabajo de examinarse debidamente y someter sus corazones de esta forma.

27. No sería de ningún valor el predicarte si tu corazón está endurecido, en barbecho. El labrador no echa su semilla sobre la roca. No produciría nada. Por ello entre los que profesan religión hay tan poco fruto; mucho exterior, pero poco sentimiento. Hay mucha actividad y poca piedad. Si sigues así en los caminos de Dios, seguirás endureciéndote, las cosas empeorarán, como la lluvia y la nieve hacen más espesa la costra de un campo en barbecho y vuelven los terrones más duros.

28. Los que professan religión no deberían estar nunca satisfechos o esperar un avivamiento, por el mero hecho de despertar de su sueño, jactarse y hablar mucho, aunque sea a los pecadores. Tienen que empezar roturando su campo. Una vez hecho esto, para conseguir un modo de sentir más profundo, lo que hay que hacer es salir y ver a los pecadores camino al infierno y hablar con ellos y guiar sus aimas desorientadas. Entonces recibirás más sentimiento. Te puedes entusiasmar sin esta roturación; puedes mostrar mucho celo, pero no durará, y no vas a hacer mella en los pecadores, ni los retendrás. La razón es que lo harás de modo mecánico sin la debida preparación.

29. Y finalmente, ¿estás dispuesto a roturar tu campo en barbecho? ¿Quieres seguir este curso que se te indica y perseverar en él hasta que estés del todo despierto? Si dejas de hacerlo, de prepararte, no puedes seguir conmigo mucho trecho. He ido contigo tan lejos como pude para serte útil, pero ahora has de roturar el campo. De lo contrario todo lo que me queda por decir no te será de ninguna utilidad. Más aún, te hará peor, te endureceá. Si no te pones a trabajar en esto inmediatamente puedes estar seguro que no tienes interés en un avivamiento, que has abandonado a tu pastor y le dejas para que luche solo. Si no lo haces, puedo decirte que has olvidado a Cristo, porque rehusas arrepentirte y volver a tus obras del principio, como hacía la iglesia del Apocalipsis.

Etiquetas: Artículos Charles Finney Santidad

Cómo hablarle a tus amigos de Jesús

Enviado por admin el lun 22 de feb de 2016 a las 13:47
Cómo hablarle a tus amigos de Jesús

Para muchos, la respuesta típica cuando tratan de definir el término “evangelización” es invitar a la persona con quien está hablando a la iglesia — con la esperanza que el pastor hable acerca de la salvación eterna e invite a los congregantes a creer en Jesús. ¿Pero, qué tal si la persona no puede o no quiere ir a la iglesia? ¿Qué tal si no queda mucho tiempo? Pensemos en el siguiente relato ficticio: Digamos que dos paracaidistas —uno que cree en Cristo y el otro no— se lanzan de una avioneta. El paracaídas del no cristiano tiene un problema y no quiere abrir. Este, después de agotar todos los métodos para abrir el paracaídas, y dándose cuenta de que sus últimos minutos los pasaría en el aire, grita, “¿Cómo puedo ser salvo?” Si usted fuera el otro paracaidista, ¿cómo le respondiera? Dese cuenta que usted sólo tiene segundos para responder. ¿Qué le diría? En realidad, la respuesta sigue siendo la misma aunque tengamos una hora o 30 segundos. ¿Cuál es? “¡Cree en Jesús!” (lo cual se puede decir en menos de 4 segundos). Ahora, usualmente tenemos más de 30 segundos para evangelizar, tiempo que debemos aprovechar bien. Miremos entonces tres pasos para ayudarnos a comunicar las buenas nuevas de la salvación eterna.

1. Hablemos con amor: A veces nuestros esfuerzos en hablarles a otros acerca de Jesús carecen de una disposición de amor. Pero, el pasaje más famoso acerca de cómo podemos tener certeza de vida eterna comienza con el amor de Dios hacia todos. Dice así:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16, LBLA).

Si leemos los versículos que le siguen captamos algo más de la disposición amorosa de Dios hacia nosotros:

Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él. El que cree en Él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios (Juan 3:17-18, NVI).

Nuestra disposición debe reflejar el amor de Dios que proclamamos en nuestro mensaje. Y ese mensaje se debe enfocar en Jesús, el Salvador.

2. Hablemos de Jesucristo: A veces cuando conversamos con una persona que no ha creído hablamos de todo menos de Cristo. Enfatizamos nuestra propia experiencia, hablamos de que tan buena es nuestra iglesia, o del gran sentido del humor o personalidad de nuestro pastor. No hay nada malo o indebido en esto. Pero ya que la Biblia dice que sólo hay un Salvador, Jesucristo, debemos enfocar nuestros esfuerzos evangelísticos en Él.

Cuando Pedro les habló a los líderes religiosos en Jerusalén, afirmó: Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12)

Si continuamos leyendo el libro de los Hechos nos topamos con Felipe, un diácono de la iglesia primitiva, y su conversación con un oficial etíope que estaba leyendo Isaías 53 en las Escrituras. El oficial pidió ayuda para comprender lo que leía. El relato dice:

Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús (Hechos 8:35). Felipe le habló de Jesús, el Salvador que dio Su vida por los pecadores. Pero Jesús mismo afirmó que sólo Él podía llevarnos a Dios Padre. “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí (Juan 14:6). Al tener claro que debemos hablar de Jesús, debemos tener claro la condición de salvación. ¿Cómo se adquiere el regalo de la vida eterna?

3. Enfaticemos el creer: Ya que Jesús pagó el precio completo por nuestra salvación, no podemos hacer nada más sino recibir Su regalo— por fe. Sólo queda que creamos en Él. Ahora, creer quiere decir que quedamos convencidos de la veracidad de algo. Cuando estamos persuadidos de la promesa de Jesús respecto a la vida eterna, hemos creído en Él—tenemos plena certeza de que nuestro destino eterno está seguro porque Él nos prometió vida eterna. Leamos sólo algunos de los muchos textos que afirman esto.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna (Juan 3:36a). En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación[i], sino que ha pasado de muerte a vida (Juan 5:24). Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed (Juan 6:35). Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? Ella le dijo*: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo (Juan 11:25-27). Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Entonces él pidió luz y se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas, y después de sacarlos, dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa (Hechos 16:28-32).

Debemos recordar algo más. Sí habrán muchas ocasiones en las que la persona con quien hablamos creerá inmediatamente, justo frente a nosotros. Pero recuerde que a veces la persona creerá después cuando esté a solas, o tal vez con otra persona que hable con ellos, o tal vez en la iglesia. No debemos pensar que si no creen en ese preciso instante, nunca creerán.

Conclusión: Una muchacha vino de otro país y visitó una iglesia donde le hablaron de Jesús. Le comunicaron que podía tener certeza de salvación eterna sólo por creer en Él. Ella no creyó en esa ocasión en la iglesia. Nadie intentó forzarla a creer, sino que se le dio el mensaje claro y se le demostró amor cristiano. Tiempo después durante una lluvia con relámpagos que la atemorizó recordó el mensaje de salvación. Se dio cuenta en ese entonces que no podía ganarse la salvación y que no quería morir sin Dios. Allí, solita en su casa creyó en Jesús. Después nos contó el relato. Así, es bueno que nos preocupemos por comunicarles a otros las buenas nuevas del regalo de salvación. Cuando lo hagamos estos tres principios nos ayudarán: Hablemos con amor, Señalemos a Jesús —que dio Su vida por nosotros (y así compró nuestro regalo de salvación), y aclaremos que la vida eterna se obtiene por creer en Cristo y no por algún esfuerzo o mérito propio.

Al Valdés

Fuente: Ministerios LOGOI

Etiquetas: Artículos Evangelismo Misiones

La reacción de los padres frente al abuso de sus hijos

Enviado por admin el jue 24 de sep de 2015 a las 09:50
Abuso infantil

La reacción de los padres frente al conocimiento del abuso en uno de sus hijos puede ayudarlos o generar aun más traumas. Por ejemplo, algunos se enfurecen muchísimo, quieren hacer justicia por mano propia, vociferan y maldicen. De ahí que si usted interviene en una causa debe mantener la calma e invitar a los padres a tomar la misma actitud.

Lo mejor es proceder con la máxima tranquilidad posible. El enojo por sí solo no resuelve la situación ni aporta algo positivo a la causa. David es un claro ejemplo de un padre que se enojó muchísimo cuando supo que su hija Tamar había sido abusada sexualmente por su medio hermano Amnón, 2 Samuel 13:21, pero no hizo nada al respecto. David se enojó mucho, se irritó en extremo, se enfureció y se llenó de ira. ¿Y qué más hizo? Absolutamente nada. No hizo nada con Amnón y, lo que es peor, no hizo nada por su hija Tamar. Ella quedó desconsolada y él “sólo se enojó muchísimo”.

Si usted es padre no proceda de ese modo. Si su hijo/a ha pasado por el abuso, no se quede en el enojo, cálmese y haga las cosas como tienen que hacerse. Su hijo/a lo necesita entero, firme en el Señor, dándole fuerzas y esperanzas para sobrellevar todo lo que implica este trance amargo.

Por otra parte, recuerde que no necesita luchar solo cuando Dios quiere darle una mano. Ponga todo su dolor delante de él. Busque en Dios su socorro; inclúyalo en el proceso de restauración. Dios se encargará de su causa, rectificará sus males y los colmará de bendiciones. Donde parece no haber futuro Dios abre siempre un camino de esperanza. Isaías 44:2-3 dice: “Te ayudaré. No temas, siervo mío... Porque yo derramaré aguas sobre el sediento, y ríos sobre la tierra árida. Derramaré mi Espíritu sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos”.

No importa que tan malas sean las circunstancias o cuán doloroso haya sido lo vivido. No importa cuántas personas digan que no podrán lograrlo, o cuantas otras intenten destruir sus esperanzas, Dios tiene el poder de abrir fuentes de bendición y que todo cambie para bien. En todos los problemas de la vida Dios trae consolación. Eclesiastés 3:15 afirma: “…Dios restaurará lo que pasó”. Declárelo en voz alta: “Dios restaurará lo que pasó”. Tome esta promesa para su vida y, cada día, créala como una realidad que está viniendo.


Fuente: www.placeresperfectos.com.ar

Etiquetas: Artículos Familia Sexualidad Vida cristiana

Cuando la próstata es un tabú entre los hombres

Enviado por admin el mar 15 de sep de 2015 a las 17:11

Es habitual saber y opinar sobre afecciones del corazón, los pulmones, el hígado y hasta el cerebro, pero aunque debería ser un tema insoslayable, hablar de la próstata es un tabú entre los hombres.

"Es común asociar el tema de la próstata a molestias, enfermedades, sufrimientos y cáncer, suele generar en los hombres adultos sentimientos de inquietud y aprensión", explicó a LA NACION el doctor Osvaldo Mazza, jefe del Servicio de Urología del Hospital Alemán.

La próstata está ubicada en el piso de la pelvis, por debajo de la vejiga, y es atravesada por la uretra. En el hombre joven tiene un volumen que oscila entre 15 y 25 cm3, y presenta forma similar a una castaña.

"Todo aumento de volumen o de presión producido por enfermedades de la próstata comprime la uretra y dificulta el vaciado de la vejiga. De allí que todas las enfermedades de la próstata se manifiesten con trastornos urinarios", indicó Mazza.

El especialista precisó que las enfermedades que afectan la próstata son, en esencia, tres:

  • Inflamaciones o prostatitis: afectan a los más jóvenes y son causadas por bacterias intestinales o de origen venéreo que producen dolor y alteraciones al orinar.
  • Crecimiento tumoral benigno o hipertrofia prostática benigna (HPB): es más común cuanto mayor es el hombre y se manifiesta mediante el crecimiento exagerado del tejido glandular y fibroso. La vejiga pierde su capacidad de vaciarse en forma completa, por lo que hay una mayor necesidad de orinar en forma muy frecuente durante el día y la noche. Como hay una necesidad urgente de vaciar la vejiga, puede ocurrir la pérdida involuntaria o incontinencia urinaria. Además, hay dificultad para iniciar la micción, chorro débil y entrecortado, con goteo al finalizar.
  • Cáncer de próstata: es la tercera causa de muerte por cáncer en adultos mayores de 60 años, dato comparable al cáncer de mama en la mujer y es el segundo cáncer más diagnosticado, luego del cáncer de piel. Tiene un inicio silencioso, con un prolongado tiempo de crecimiento en el órgano de origen, para luego diseminarse a los huesos y otras vísceras.

Diagnóstico temprano

Una conjunción de síntomas, signos clínicos y marcadores pueden dar una aproximación de un caso, pero el diagnóstico temprano es la mejor herramienta con que cuenta la medicina para evitar males mayores.

Síntomas del cáncer prostático

La Sociedad Argentina de Urología, la Comunidad Urológica Europea y la Asociación Americana de Urología recomiendan la consulta periódica al urólogo (una consulta de prevención al año es suficiente).

Un examen digital rectal (tacto rectal) y un simple análisis de sangre para detectar el Antígeno Prostático Específico (PSA), son las herramientas necesarias para que el médico aleje la sospecha o confirme el diagnóstico de cáncer de próstata (en este último caso, una biopsia certificará la existencia o no del tumor).


Fuente: Diario La Nación

Etiquetas: Artículos Vida sana

El modelo sustentable

Enviado por admin el mar 15 de sep de 2015 a las 09:06
Daniel González

No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

Romanos 11.18

Necesitamos comprender que para que algo sea sustentable en nuestra vida debe poseer una raíz que lo sustente.

Cuando veas algo fructífero en tu vida, no te olvides que el origen de eso está en su raíz. No cometas el error de concentrarte en la rama y descuidar la raíz, la cual es el sustento.

Si te disgusta algo en tu vida, no cometas el error de agarrártela con la rama, por el contrario, andá al verdadero origen del problema, es decir, a la raíz.

Hoy vivimos en una sociedad que le presta importancia nada más que a la rama, y no está dispuesta a invertir en trabajar en la raíz.

Esta es una mentalidad de maquillaje, que lo único que trata de hacer es disimular las consecuencias, sin trabajar profundamente en las causas que las ocasionan.

No te olvides de que para tener las ramas deseadas, debés tener las raíces adecuadas:

  • Una economía próspera requiere de una administración sana.
  • El crecimiento laboral requiere del desarrollo personal.
  • La paz familiar requiere de amar y tolerar.
  • Una vida espiritual plena requiere de una entrega total a Dios.

A la hora de plantar cosas en tu vida no te olvides de aplicar este principio y establecé la raíz adecuada para desarrollar la rama deseada.

Recordá que existe un solo modelo sustentable y es fundar nuestra vida en los principios de la Palabra de Dios, la cual no vuelve vacía y cumple el fin para el cual el Señor la envió.

Que puedas también en tus hijos, sembrar las raíces adecuadas, más allá de que estas hoy en día sean valoradas, para que, en el futuro, ellos también tengan las ramas deseadas.

Analizá cada fruto que produce tu vida, si son buenos no descuides la raíz, y si son malos, trabajá en ella para que estos cambien en el futuro.

Yo bendigo tu vida para que, con la bendición de Dios, puedas colocar la raíz adecuada para cada fruto deseado.


Tomado de: Principios para el éxito por el Pastor Daniel González

Etiquetas: Artículos Daniel González Vida cristiana

Líder Sano Vs Líder Manipulador

Enviado por admin el mié 2 de sep de 2015 a las 18:59

Carlos MraidaPor Carlos Mraida

Estando Pablo y Bernabé en Iconio, el relato bíblico afirma que «Al ver lo que Pablo había hecho, la gente comenzó a gritar en el idioma de Licaonia: “¡Los dioses han tomado forma humana y han venido a visitarnos!” A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque era el que dirigía la palabra. El sacerdote de Zeus, el dios cuyo templo estaba a las afueras de la ciudad, llevó toros y guirnaldas a las puertas y, con toda la multitud, quería ofrecerles sacrificios. Al enterarse de esto los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron las vestiduras y se lanzaron por entre la multitud, gritando: “Señores, ¿por qué hacen esto? Nosotros también somos hombres mortales como ustedes. Las buenas nuevas que les anunciamos es que dejen estas cosas sin valor y se vuelvan al Dios viviente, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos”» (Hechos 14.11-15).

La gente puede querer endiosarnos, pero nosotros los líderes no debemos permitirlo. La Biblia habla de honrar, sujetarse y obedecer a los pastores, pero no de crear vínculos de codependencia ni de endiosamientos.

Aquellas mujeres eran profetizas, líderes espirituales del pueblo de Dios, sin embargo, ejercían un poder de seducción sobre la gente que hacía que capturaran el alma (es decir, el aparato psico-emocional-volitivo) de las personas del pueblo de Dios: «Ustedes atrapan a la gente como a pájaros».

Así funciona hoy también el liderazgo manipulador del pueblo de Dios, ejerciendo una especie de seducción, de hipnosis. La gente no analiza lo que se dice, sino sigue «ciegamente» a una persona debido a su carisma, su forma de hablar, su imagen o mecanismos de manipulación masiva conscientes. Estos líderes ejercen tal control que pueden incluso maltratar y humillar desde el frente y públicamente a alguien de manera directa sin que esa persona reaccione. Pueden conseguir que aquellos que le siguen hagan cosas que no harían en otro contexto. Pueden lograr que funcionen según el sistema que ellos imponen, colocando ese sistema, sus actividades y objetivos por encima del matrimonio de ese seguidor, sus hijos y sus metas personales.

Tal vez has sido o estás siendo víctima de un liderazgo de este tipo, pero tienes que renunciar a ese nivel de seguimiento sectario. Como vimos antes, eso es el resultado de un nivel de dependencia del líder que no es el que Dios quiere. Un líder sano es alguien que tiene autoridad espiritual sobre sus seguidores para enseñarles la Palabra y desatar el potencial que tienen en la vida, de modo que sean no solo hijos de Dios, sino siervos del Señor que cumplen un propósito en la tierra, y que así todos funcionen en orden y bajo ciertos criterios dentro del programa eclesial. Él hace esto promoviendo siempre la libertad de las personas, su crecimiento en todas las áreas de la vida, la madurez, el logro de los objetivos personales y familiares, así como la realización de cada uno. ¡Qué maravilloso es estar en sujeción espiritual sana bajo un liderazgo de este tipo!

Sin embargo, cuando el líder ejerce esa autoridad espiritual manipulando a la gente, decidiendo por ella, haciendo que todos trabajen para su visión y que al término de la misma el único realizado y prosperado sea él, mientras el pueblo sigue empobrecido, sin sentido de realización en la vida y sin alcanzar sus objetivos, entonces estamos frente a un liderazgo enfermizo.

Y Dios no nos manda a que nos sujetemos a gente enferma y manipuladora, aun cuando no lo hagan mal intencionadamente. La autoridad no se impone, la autoridad se reconoce. Y la reconoces porque esa persona es un ejemplo de integridad, de entrega, de buscar el bien de todos y no solo el propio, proveyéndote herramientas para tu crecimiento integral. Cuando reconoces la autoridad en alguien, no tienes problemas para sujetarte. Por el contrario, cuando un líder no tiene esa autoridad espiritual que lo respalda, necesita recurrir al autoritarismo y la manipulación, ejerciendo control sobre la gente.

El líder sano libera, el enfermo controla. El líder sano promueve, el enfermo estanca. El líder sano abre, el enfermo cierra. El líder sano comparte autoridad y poder, el enfermo los concentra en sí. El líder sano no solo pide que trabajen para su visión, sino trabaja para que las visiones de su gente se cumplan; el enfermo solo pide que todos trabajen para lograr sus objetivos. El líder sano le abre el mundo a su gente para que se desarrollen en todas las áreas de la vida, el enfermo te encierra en el mundo eclesial. Con el líder sano cada vez te sientes más libre y feliz de estar bajo su autoridad, mientras que con el líder enfermo cada vez te sientes más controlado y preso. Por eso a través de Ezequiel el Señor dice: «Rescataré a mi pueblo [...] para que dejen de ser presa en sus manos».

Por desdicha, este tipo de liderazgo enfermizo existe porque hay muchos creyentes que desconocen la Palabra y entregan el poder sobre sus vidas a otras personas y no únicamente a Dios.


Artículo tomado del libro Libre de la Manipulación © 2014 por Carlos Mraida. ISBN 9780829763164.

Etiquetas: Artículos Carlos Mraida Liderazgo Pastoral

Basta de pálidas...

Enviado por admin el mié 2 de sep de 2015 a las 16:48
Basta de pálidas!

Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos.

1 Timoteo 4.12-13

¿Eres joven? ¿Eres líder? ¿Dios te ha dado el privilegio y la responsabilidad de enseñar? Repasa estas palabras y grábalas a fuego en tu corazón! El ser joven no es motivo para que te menosprecien, pero tampoco olvides que los creyentes deberán ver un tí un ejemplo a seguir en tu manera de hablar, en tu conducta, amor, fe y pureza. Fíjate que para Pablo no se trataba de conocimientos, sino de carácter. Es el carácter de líder lo que debemos cultivar y trabajar, no abrazar una posición o el ejercicio del poder. Deja a un lado los comentarios acerca de tu experiencia o de tu conocimiento, y enfócate en desarrollar el carácter del líder que Dios te ha llamado a ser.

Por último, si eres líder, es posible que ya estés leyendo públicamente las Escrituras y enseñando a los hermanos, pero recuerda que debes animarlos, basta de pálidas desde el púlpito! Anímalosbendícelos, y si hay algo que corregir no lo hagas públicamente, corrígelos en privado. Pero recuerda, desde el púlpito, es decir, públicamente, anima a los hermanos!

Gustavo Pardo

Etiquetas: Artículos Gustavo Pardo Liderazgo Pastoral

¿Cómo sobrevivir a una iglesia poco saludable?

Enviado por admin el dom 30 de ago de 2015 a las 15:31
¿Cómo sobrevivir en una iglesia poco saludable?

En Considering (and Surviving) Unhealthy Christian OrganizationsEd Stetz aborda el tema de las organizaciones cristianas poco saludables. El artículo, en dos partes, es algo extenso, por lo que voy a compartir con ustedes sólo algunos aspectos que me resultaron muy interesantes.

Por el hecho de que se trate de organizaciones cristianas, es probable que hagan muchas cosas buenas, sin embargo, el daño que causan a las personas individuales en muchos casos es inconmensurable. Lo peor de todo es que es un problema que sigue creciendo...

Si la organización realiza cosas visiblemente buenas en lo exterior, pero sientes que tu ser interior es quebrantado por la organización y su liderazgo, ésto es un síntoma de su disfuncionalidad.

¿Cómo saber si su organización o iglesia cristiana es disfuncional o poco saludable? A continuación compartimos algunas señales:

  1. La iglesia o la cultura organizacional no valora a las personas que sirven, sólo se valora a los líderes.Cuando los líderes del ministerio ven a la gente como herramientas, en vez de verlas como socios, el resultado es que la gente es usada para servir al propósito, en lugar de ser parte del propósito. Son herramientas sin valor, sólo los líderes tienen valor.
  2. El líder es al único a quien se le permite pensar. Los seguidores sólo están para implementar sus ideas y nada más. A medida que la organización crece y el líder no delega en su liderazgo, las decisiones se retrasan, porque otros líderes no pueden resolver por su cuenta. La oficina del lider comienza a ser como “el agujero negro al que las ideas van a morir”. Toda idea debe ser aprobada por el líder, y el líder piensa que sólo él o ella tiene buenas ideas, las ideas no provienen de la gente. Es el líder el único que tiene “la visión”. Por supuesto que lo que se proclama públicamente suena diferente, pero en la práctica sólo las ideas del líder son las que prosperan.
  3. La iglesia u organización piensa que todos los demás están equivocados y sólo ellos están en lo cierto. Es decir, no hay ningún valor en otras personas o grupos. Hay sólo un grupo reducido al que ellos consideran“aceptable”, y los otros están equivocados y/o son estúpidos. La arrogancia es casi siempre un signo de una organización cristiana poco saludable.
  4. La gente intenta explicar que debido a lo bueno que han experimentado, vale la pena el maltrato que reciben. A menudo, nos es hasta que han dado un paso al costado de la organización que se dan cuenta que esto no era cierto. Una gran mentira que se les hace creer a los cristianos es que: el fin justifica los medios.
  5. La gente sabe de los evidentes problemas de carácter del líder, pero nadie se atreve a decir la verdad. A menudo estos líderes son conocidos por su ira, sin embargo se vuelven incuestionables debido a su supuesto poder espiritual, título eclesiástico, académico o algún otro.
  6. El líder posee una característica abrumadora. Por ejemplo la capacidad para predicar, su inteligencia o la capacidad de atraer a las personas. Sin embargo, el fruto de su vida cristiana se mantiene por debajo de lo esperado. Desde afuera de la organización parece ser un gran líder, pero los de adentro saben que él o ella está más preocupado/a de su aspecto exterior que del interior.

¿Eres parte de una organización poco saludable? ¡Sal de ella tan rápido como puedas! Hazte la siguiente pregunta: ¿Cómo afectará a mi familia permanecer en esta organización? Notarás que el líder habla a menudo acerca de la prioridad de la familia, pero en la práctica se refiere a la prioridad de SU propia familia. Tú eres el único dedicado a proteger a TU familia, protégela!

Podrás notar esto en el impacto que el líder produce en las personas cercanas. Una organización disfuncional tiende a mostrar estas dos características en su liderazgo:

  1. En primer lugar, muchos de los mejores líderes dejan el liderazgo. (y el líder siempre encuentra la forma de culparlos a ellos)
  2. En segundo lugar, los líderes que permanecen asumen las características tóxicas de la organización convirtiéndose en parte del problema (aunque a menudo también se quejan del líder).

Al fin y al cabo, esto es lo que quieren los líderes tóxicos: a nadie que no esté de acuerdo con ellos o tengan otras ideas. Por lo tanto, la mejor decisión posible es alejarse.

Si crees que necesitas salir de donde estás, comienza a orar en busca de otra oportunidad de ministerio. Sólo la expectativa de un futuro diferente es probable que alivie tu dolor y lucha diaria, y te ayude a enfrentar cada día. Cuando has tomado la decisión de retirarte, será muchísimo más fácil soportar lo que sucede a tu alrededor. Lo sé por experiencia. Confía tu futuro al Señor Jesús, Él te dará de su paz, que sobrepasa todo entendimiento.

¿Sumisión o cobardía?Sin embargo, y por diferentes motivos, también es posible que tengas que quedarte. Si este es el caso, y si crees que Dios te está ordenando que te quedes, te sugiero que tomes estas actitudes:

  1. No tengas temor. El miedo hará de tí un cobarde, en lugar de vivir como un valiente. Reconoce que te encuentras en una organización poco saludable, pero no te conviertas en un siervo poco saludable. Seguramente esto hará que te destaques del resto (y que hablen mal de tí también), pero por ninguna razón te conviertas en un cobarde.
  2. Marca la diferencia. Simplemente pregúntate: ¿qué puedo hacer aquí y ahora? Cuando no te conduces por temor, puedes conseguir ser mucho más útil para el reino. Podrás alentar a personas, que seguramente sean víctimas de esa cultura tóxica que impera en la organización.
  3. Habla la verdad. No tengas temor de decir la verdad acerca de tu iglesia u organización y su liderazgo. Es posible que sientas el rechazo, o la venganza incluso. Pero la verdad con gracia y humildad puede ser oída, o puede revelarte que es hora de partir.

Seguro que estas actitudes no son fáciles de poner en práctica. Te animo a buscar la sabiduría de Dios en oración para tomar las decisiones correctas. Dios puede abrir un nuevo camino en el desierto para tí.

Etiquetas: Artículos Ed Stetz Iglesia Liderazgo

Amor: el centro de la fe cristiana

Enviado por admin el sáb 29 de ago de 2015 a las 07:59
Christian Schwarz

El amor es una de las palabras más importantes de la teología cristiana y, sin embargo, una de las palabras más imprecisas sobre el planeta tierra. Muchos cristianos que utilizan este término comunican una idea claramente secular en lugar de un concepto completamente bíblico. A veces casi parece que como cristianos ni siquiera hemos captado realmente la amplitud total del concepto bíblico del amor, y menos aún ponerlo en práctica.

El problema principal: La falta de amor

Yo asisto a una iglesia famosa y en crecimiento; y sin embargo, me siento la persona más sola sobre el planeta tierra.
"Yo asisto a una iglesia famosa y en crecimiento; y sin embargo, me siento la persona más sola sobre el planeta tierra."

Hace algún tiempo, les pedí a los participantes de un seminario sobre el Desarrollo Natural de la Iglesia que escribieran en un trozo de papel cuáles creían ellos que eran las barreras más grandes del crecimiento de la iglesia. Una persona escribió "peleas". Otra escribió "luchas de poder". Otros escribieron "rumores", "indiferencia", "trabajo excesivo del liderazgo", "tradicionalismo", "testarudez", "estrechez de miras", "falta de confianza". Yo sugerí que todas las barreras se podían resumir en tres palabras: "falta de amor". Casi todos movieron la cabeza afirmativamente.

¿De qué va el crecimiento de una iglesia? ¿Más programas? ¿Más actividades? ¿Más ocupaciones? ¡Por Dios! ese no puede ser el futuro de nuestra iglesia. Todos los programas de iglecrecimiento del mundo deberían ser tirados al basurero si no ayudan a crear un lugar donde la gente que se siente sola y herida como esta mujer pueda encontrar consuelo, apoyo y sanidad.

He descubierto que nuestras iglesias están llenas de gente como la de la ilustración: solas, heridas y desilusionadas. Creo incluso que todos nosotros de una forma u otra, tenemos sentimientos parecidos. Y sólo unos pocos creyentes están en un grupo en el que hay confianza suficiente para que ellos puedan abrir sus corazones y experimentar el poder sanador del amor de Dios.

¿Dónde están las iglesias que pueden satisfacer esta sed? ¿Dónde están los cristianos que reflejan el amor de Dios de manera que el poder sanador de Dios se pueda experimentar en nuestro mundo?


Tomado del libro: Los 3 colores del amor, de Christian Schwarz.