Una razón estratégica: El modelo bíblico está basado en la premeditada fundación de nuevas iglesias

Enviado por admin el sáb 25 de jul de 2015 a las 13:55

Pablo: más que evangelista, fundador de iglesias

Estudios BioiglesiaEl libro de los Hechos relata el crecimiento de la iglesia primitiva tras la ascención del Señor Jesús al cielo. En el proceso de relatar ese crecimiento, Lucas principalmente narra la historia de Pablo. Personalmente creo que esto es un detalle sumamente significativo. El Espíritu Santo pudo haber dejado documentado otros acontecimientos en la vida de la iglesia primitiva. Pudo haber inspirado a varios autores para que escribieran sobre la expansión de la iglesia. Pero no lo hizo. El guió a Lucas para que redactara ese documento, y guió a Lucas para que lo hiciera de una manera muy selectiva que diese preeminencia al ministerio del Apóstol a los Gentiles. ¿Por qué? Entre otras razones, creo que fue porque el Espíritu quiso que la iglesia aprendiera del ejemplo de Pablo.

Y lo que es evidente al estudiar el ministerio de Pablo es que Pablo no vio su ministerio principalmente como el ganar almas, sino el comenzar iglesias. D.J. Tidball escribe, “El interés principal de Pablo no era la conversión de individuos, sino la formación de comunidades cristianas. En una ciudad grande, como Roma o Corinto, es muy probable que varias comunidades fueran creadas, cada una basada en una casa diferente.”

Paul Bowers ha escrito extensamente sobre este tema.

Pablo seguramente considera que su tarea es evangélica, pero sería una distorsión sustancial de los contornos de su tarea vocacional, tal como él la entendía y practicaba, el representar su misión como meramente evangelística, la búsqueda de conversos. La vocación de proclamación evangélica era para Pablo un conjunto más grande que el evangelismo. Para él era una misión que incluía al evangelismo dentro de una intención eclesiológica.

Podemos, incluso, señalar que Pablo sólo consideraba una zona “evangelizada” si los nuevos creyentes habían sido “congregacionalizados.” Al final de su artículo titulado, “Fulfilling the Gospel: The Scope of the Pauline Mission” (“Cumpliendo el evangelio: el alcance de la misión paulina”), del que se tomó la cita anterior, Bowers concluye: “Lo que está, en efecto, dentro del compás de la frase frecuente de Pablo, ‘la proclamación del evangelio’ es, sugiero yo, no simplemente una misión de predicación inicial, sino una secuencia completa de actividades que desembocaron en iglesias establecidas.”

 

El Ciclo Paulino

Esta “secuencia completa de actividades” es lo que el misiólogo David Hesselgrave ha intentado reflejar en su ya famoso “Ciclo Paulino”. Hesselgrave ha reunido todos los datos sobre el ministerio de Pablo y lo ha organizado en un patrón discernible de diez pasos:

  1. Misioneros Enviados -- Hechos 13:1-4; 15:39-40.
  2. Audiencia Contactada -- Hechos 13:14-16; 14:1; 16:13-15.
  3. Evangelio Comunicado -- Hechos 13:17ff.; 16:31.
  4. Oyentes Convertidos -- Hechos 13:48; 16:14, 15.
  5. Creyentes Congregados -- Hechos 13:43.
  6. Fe Confirmada -- Hechos 14:21, 22; 15:41.
  7. Liderazgo Consagrado -- Hechos 14:23.
  8. Creyentes Encomendados -- Hechos 14:23; 16:40.
  9. Relaciones Continuadas -- Hechos 15:36; 18:23.
  10. Iglesia Original Informada -- Hechos 14:26, 27; 15:1-4.5

Para Pablo, la fidelidad a la Gran Comisión significaba algo más que predicar mensajes evangelísticos aquí y allí. Significaba completar una secuencia de actividades que darían como resultado iglesias maduras. Podríamos decir, sin exagerar, que para Pablo, el “hacer discípulos a todas las naciones” (Mt. 28:19) requería la fundación de iglesias. Y que el Espíritu Santo quiso ratificar el método de Pablo con su inclusión en el canon es aún más llamativo cuando consideramos que existían en el primer siglo otros modelos de propagación religiosa.

Que, en su misión, Pablo iniciara nuevas comunidades es tópico, y sin embargo es un tópico de no poca importancia para cualquier intento de captar el concepto que Pablo tenía de su tarea misionera. No toda la propaganda religiosa está dirigida hacia la conversión, y de ninguna manera está toda la conversión dirigida hacia la generación de nuevas comunidades. Uno puede comparar las intenciones, por ejemplo, del movimiento proselitístico Judío del mismo trasfondo de Pablo, o las intenciones de los itinerantes predicadores helenísticos en su día. Ambos grupos se preocupaban en algún sentido por la conversión, pero ni el uno ni el otro se preocupaba directamente por la fundación de nuevas comunidades.

El método de Pablo no era el patrón cultural de su día. Era un método nacido del mismo carácter del mensaje que proclamaba.

Para Pablo, conversión significaba incorporación. Bautismo es bautismo en el cuerpo de Cristo. El nuevo creyente implícitamente llega a ser un creyente en comunidad, y Pablo tiene interés en su misión no sólo con la creación de tales creyentes sino también con la creación de tales comunidades, porque solamente en tal contexto lo que se ofrece en la proclamación puede ser debidamente actualizado y experimentado.

La vida del Reino debe ser vivida en comunidades del Reino. Pablo reconocía esto y, por eso, fundó iglesias.  El Espíritu Santo quería que la iglesia a lo largo de la historia reconociera esto, y por lo tanto guió a Lucas para que dejara escrito el método de Pablo. La premeditada implantación de nuevas iglesias es una prioridad estratégica con aprobación divina. Y esta prioridad tiene una implicación.


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Una razón teológica: Las iglesias locales son esenciales en la vida del Reino

Primera página

Una razón implícita: El modelo bíblico supone la multiplicación de las iglesias fundadas