Día 11 - 29/09/2015 - Impartamos paz dentro de un discipulado integral

Enviado por admin el lun 28 de sep de 2015 a las 23:03
Argentina Oramos Por Vos

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la dy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.

Juan 14.27

Dentro de este riquísimo capítulo 14 de Juan encontramos varias de las promesas y recomendaciones que Jesús les hace a sus discípulos, antes de enfrentar la cruz y regresar al Padre. Tales como: No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí (v. 1). En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas (...) Voy a prepararles un lugar (v. 2). ... Así ustedes estarán donde yo esté (v. 3). Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad... (v. 15-17).

Les anuncia: La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la dy a ustedes como la da el mundo. (v. 27). Por eso, no hay lugar para la angustia o la cobardía. En ningún momento y por ninguna circunstancia. Como también el Señor lo menciona en Lucas 12.29: Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse.

Impartamos paz dentro de un discipulado integralAtormentarse parecería describir precisamente un estado que notamos con demasiada frecuencia a nuestro alrededor en el mundo actual. Pero el Señor nos insta a no preocuparnos. ¿Porqué no preocuparse cuando son tantas las adversidades que debemos enfrentar? Porque Él nos ha dado su paz de un modo distinto, no como el mundo la da. No se trata de una mera ausencia de conflicto o de una solución puntual cuando las cosas se ponen difíciles. Tiene que ver con un estado, con una permanencia. Se trata en realidad de un estilo de vida.

¿Cómo permanecer en la paz de Cristo si es tanta la adversidad a nuestro alrededor?

Cuando mis hijos eran adolescentes yo solía preocuparme bastante cada vez que salían con sus amigos de la iglesia o cuando iban a la escuela y se atrasaban al volver. El Señor me habló: “¿Quién crees que está más interesado en el bienestar de tus hijos? No entres en un estado de ansiedad. Transforma tu ansiedad en oración. Yo me ocupo”. Y al hacerlo, la paz volvía a mi corazón. Entendí que ese era un principio: Para no perder la paz, hay que transformar todo temor, toda preocupación, toda angustia en oración.

Tenemos garantizada una paz duradera. Sin embargo, muchas veces nos preocupamos y angustiamos, como si las cosas dependieran de nosotros. Como discípulos suyos, debemos disfrutar de esa paz integral que jesucristo nos ha concedido. Porque, de otra manera, perdemos la visión y permitimos que el enemigo corte nuestra comunión y dependencia del Señor. Como discípulos suyos, debemos responder a su pedido de creer en Él. La fe y la dependencia constante de Dios nos sacan de la turbación y vuelven a colocarnos en su paz.

Como sus siervos, Él quiere enviarnos a transmitir paz a los nuevos discípulos. Al evangelizar debemos ser portadores de esa paz. Lucas 10.5-6 dice: Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Si hay allí alguien digno de paz, gozará de ella; y si no, la bendición no se cumplirá. No podemos ser portadores de paz a menos que la vivamos como nuestra experiencia cotidiana. Y el mundo la necesita porque es una paz distinta, sobrenatural, nacida de Dios.

La paz de Dios nos ha sido dada. ¿Vamos a vivir en ella o vamos a ser portadores de esa paz al mundo? Debemos velar y orar para que permanezca en nosotros. Y esta transformará toda inquietud, temor o angustia en oración. Eso será un gran alivio. ¿Pero, es necesario estar orando todo el día? Exactamente. Se trata de vivir en dependencia del Espíritu para que nuestro espíritu se alimente de Él y sea la paz del Señor la que lo guarde.

Silvia Himitián
Comunidad Cristiana, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

 

 

Motivos de oración

  1. Oremos para que Dios nos ayude a permanecer en su paz, aun en medio de las adversidades.
  2. Oremos pidiendo que podamos ser portadores de su paz para los que nos rodean dentro de un mundo de inquietud y zozobra.
  3. Oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a vivir en dependencia total del Señor las 24 hs. del día.

Acciones prácticas

  1. Saluda a la gente con el saludo que el Señor Jesús nos enseñó: Paz a esta casa (o a tu vida, cuando nos encontramos con alguien en otros ámbitos).
  2. Ejercítate en mantener la paz cuando las cosas se complican.
  3. Ten presente cada día que el Espíritu Santo te ayuda a mantener la paz y que no hay ni siquiera un detalle que a Dios se le escape.

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