Día 2 - 21/09/2015 - Noviazgos con la bendición de Dios

Enviado por admin el dom 20 de sep de 2015 a las 20:38
Argentina Oramos Por Vos

Prepara primero tus faenas de cultivo y ten listos tus campos
para la siembra; después de eso, construye tu casa.

Proverbios 24.27

Las dos decisiones más importantes de la vida son:

  1. Recibir a Jesús como nuestro Señor y Salvador
  2. Elegir a la persona con la que nos vamos a casar.

Gracias a Dios contamos con una herramienta maravillosa para afirmar la segunda de estas decisiones trascendentes de la vida: el noviazgo. El noviazgo es, o debería ser, una etapa de preparación para el matrimonio. Como dice Proverbios 24.27, es el tiempo para “hacer planes, antes de construir la casa”. Más allá de sus variantes culturales, ese es el propósito primario del noviazgo.

Hoy, lamentablemente, el noviazgo ha sido reducido a una simple experimentación emocional y sexual. Muchos adolescentes y jóvenes se conocen al pasar, en la escuela, en una fiesta, en la iglesia o donde sea, y automáticamente entablan una relación afectiva, movidos sólo por la química hormonal. En la actualidad, aún la palabra “noviazgo” ha caído en desuso. Es raro encontrar a un joven hablando de su “novio” o su “novia”. En el mejor de los casos se habla de “mi pareja”. Como Iglesia de Argentina debemos redimir eso, empezando por casa.

Necesitamos reconocer que muchos solteros de nuestras congregaciones en el fondo lo que buscan no es un cónyuge con quien compartir la vida, sino simplemente alguien que llene su vacío emocional. Así que, cuidado con el famoso “mito de la media naranja”. Reivindiquemos la soltería. Un matrimonio exitoso es el resultado de dos personas exitosamente solteras. La palabra “soltero” significa: único, completo, independiente, suelto. Y es muy difícil que una relación funcione cuando los novios no se perciben así. Cuando la persona se siente incompleta, pretenderá que el otro lo complete, lo haga feliz, le brinde satisfacción, cumpla todos sus deseos, sea su todo. Eso no es amor, sino idolatría.

Por eso, primero lo primero. Formemos en nuestras iglesias a solteros plenos, independientes, o dependientes únicamente de Jesús, completos en Él. ¡Él es el único capaz de hacernos verdaderamente felices!

En segundo lugar, desarrollemos una pastoral seria de las parejas de novios. Muchas veces el único acompañamiento pastoral que los novios reciben en nuestras iglesias es una cita con el pastor o con el líder de jovenes, en el que este les da muchas recomendaciones para que no tengan relaciones sexuales. Claro que eso es importante, pero para que un noviazgo funcione bien y cumpla su propósito hay un universo de otros asuntos que también intervienen.

Sobre todo, ayudemos a nuestros jovenes a descubrir en qué consiste el amor verdadero, para que puedan recibirlo y darlo. Cada vez más niños y adolescentes en nuestro país crecen sin un modelo sano de familia, sin un papá y una mamá que hayan sabido contruir un matrimonio que funciona, sin un ejemplo de amor verdadero. Enseñémosles a nuestros jovenes que el matrimonio es maravilloso y se puede construir un hogar feliz y perdurable, que no deben temer comprometerse. Que el amor más que sentir es hacer.

Más del 90% de las esposas golpeadas recibieron maltratos físicos durante el noviazgo. ¿Cómo no vieron la luz roja de alarma? Ayudemos a nuestros jovenes a que vean, sanemos sus corazones, preparémoslos para lo que significa estar casados y formar una familia. Dicen que es mejor prevenir que curar; ¿porqué en las iglesias hay tantas charlas y encuentros para matrimonios y tan pocos para parejas de novios? Sembremos inteligentemente en los noviazgos. Nos ahorraremos muchos dolores de cabeza y estaremos afectando a la posteridad.

Sebastián Golluscio
Iglesia del Centro, Ciudad de Buenos Aires

 

 

Motivos de oración

  1. Que como Iglesia de Argentina entendamos que es mejor prevenir que c.urar.
  2. Que cada congregación de nuestro país desarrolle una pastoral seria e integral del noviazgo.
  3. Que Dios guíe a cada soltero en la elección de su futuro cónyuge, conforme a su voluntad, y que le de sabiduría abundante para construir un noviazgo sano.

Acciones prácticas

  1. Si estás orando por un/una esposo/a, hazlo bajo la absoluta certeza de que Dios tiene una persona preparada para ti. Sé plenamente soltero/a; sábete alguien “único, completo, independiente, suelto”. Llénate del único capaz de hacerte feliz: Jesús.
  2. Si estás noviando, busquen un matrimonio de líderes maduros de su congregación que puedan pastorearlos como pareja y guiarlos en cada instancia del noviazgo.
  3. Si estás casado/a, decidan ser un ejemplo como matrimonio, primero para sus hijos pero también para los jóvenes de su congregación.

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