Día 7 - 26/09/2015 - Hijos que honran a sus padres

Enviado por admin el sáb 26 de sep de 2015 a las 01:11
Argentina Oramos Por Vos

Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra”.

Efesios 6.1-3

Qué bueno es poder repasar este mandamiento que es la clave para poder disfrutar de nuestras familias en paz.

Las generaciones actuales enfrentan grandes desafíos en cuanto a mantener intacto el hogar, atender las necesidades de los hijos y muchas veces cuidar de padres ancianos en medio de una vida tan veloz y demandante.

En el Antiguo Testamento, honrar a los padres se consideraba algo tan sagrado y solemne como la observancia misma del sábado (Levítico 19.3).

El rey Salomón escribió conceptos clave a la hora de honrar a nuestros padres: Escucha a tu padres, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana (Proverbios 23.22). El padre del justo experimenta gran regocijo; quien tiene un hijo sabio se solaza en él. ¡Que se alegren tu padre y tu madre! ¡Que se regocije la que te dio la vida! (Proverbios 23.24-25).

Veamos a continuación tres consideraciones que seguramente nos ayudarán a honrar a nuestros padres:

A. Escuchemos a nuestros padres

Hijos que honran a sus padresEs interesante notar que en la lengua original del pasaje de Efesios, la palabra “obedezcan” significa “escuchar”. Este término se usaba para describir al portero que se aproxima a la puerta para escuchar cuidadosamente quien toca. El mensaje de Pablo apunta a que prestemos cuidadosa atención a nuestros padres. Ellos tienen mucho para enseñarnos en la vida. Felizmente Efesios 6.1 contiene una aclaración: La obediencia de los hijos a los padres es algo justo. En otras palabras, ningún hijo está en la obligación de obedecer a sus padres cuando lo que se le pide va en contra de lo que Dios nos dice en su palabra.

B. Respetemos a nuestros padres con un trato especial

Démosles honra primeramente como personas. El lenguaje que usamos, los gestos, el trato que les damos cuando fallan y se equivocan, el tono de voz con que les hablamos, todo debe estar saturado de total respeto. Sencillamente, no debemos ofender a nuestros padres bajo ninguna circunstancia.

C. Cuidemos a nuestros padres siempre

Además de tratar con buenas palabras a nuestros padres y de obedecerlos, hace falta ir a lo práctico: mucho cariño. Si es posible, debemos saber de ellos todos los días, hacerles saber cuánto nos importan y en especial proveerles el sostén material, particularmente en su tercera edad.

No olvidemos que la vida da vueltas y que los que hoy solo somos hijos, después seremos padres. El filósofo Tales de Mileto dijo: “El bien que hicieres a tus padres, espéralo de tus hijos”.

Jesús desde la cruz, como su último púlpito, respaldó la honra a los padres, al pedirle al joven discípulo Juan que se encargara de su madre.

Hace un tiempo atrás, partió con el Señor mi querida mamá. Tenía casi 97 años, tuvo una vida muy bendecida, sana, feliz y llena de días. Se fue al cielo mientras dormía. Ella cuidó a su mamá hasta sus últimos días en casa. Mi abuela murió a los 94 años, rodeada de mucho cariño de sus niestos y bisnietos. He visto con mis propios ojos cumplida la promesa del primer mandamiento con promesa.

Daniel y Mirta Trovato
Iglesia Ríos de Vida, Quilmes, Buenos Aires​

 

 

Motivos de oración

  1. Pidamos hoy a Dios que levante familias en nuestra patria donde los hijos puedan honrar a sus padres.
  2. Atemos en oración toda labor del reino de las tinieblas que quiera llevarse la honra, el respeto y la protección a nuestros padres.
  3. Oremos para que la Iglesia de Jesucristo pueda desarrollar un mensaje eficaz que forme familias donde la honra y el respeto sean códigos espirituales y prácticos para todos los días.

Acciones prácticas

  1. Utiliza este día para honrar a tus padres biológicos o espirituales, a través de un agradecimiento práctico, un llamado telefónico, un abrazo, una mención especial, un “te quiero”.
  2. Proponte alegrarlos con lo que más les gustaría a ellos que hagas, no te pierdas la oportunidad mientras puedes.
  3. Ten presente en tu lista de oración en forma regular a tus padres biológicos y/o espirituales.

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