Ministerio centrado en el pastor

Enviado por admin el lun 22 de feb de 2016 a las 13:27
Desarrollo de la iglesia

Dada la gran responsabilidad que tiene el pastor de velar por los fieles, aunado al hecho de que recibe un salario por sus servicios, se hace muy fácil y natural construir todo el funcionamiento ministerial alrededor de este puesto. El pastor percibe que es su responsabilidad hacerlo todo, y la iglesia tiene la expectativa de que así ocurra. La enseñanza, visitación, evangelización, capacitación, dirección de cultos, consejería, y demás actividades ministeriales están centradas en el tiempo, capacidad y disposición del pastor. A veces, los pastores y la iglesia llegan a estos acuerdos silenciosos en los que todos están cómodos con el arreglo.

Pero el problema principal en ese caso es que la iglesia se desarrollará solamente hasta donde lleguen la capacidad, tiempo y disposición del pastor. Una iglesia cuyo ministerio está centrado en el pastor retardará su crecimiento porque una sola persona no puede hacerlo todo; no puede supervisarlo todo; no puede decidirlo todo; no puede enseñarlo todo. En fin, una iglesia es un cuerpo que necesita centrar el ministerio en los dones que Dios ha repartido entre los miembros de esa comunidad específica.

Si bien es cierto que el pastor tiene la preparación teológica y ministerial para guiar a la iglesia, también es cierto que no tiene todos los dones para realizar todo el ministerio. Por lo tanto, es en perjuicio del crecimiento de la iglesia local centrar el ministerio en el pastor. También es en perjuicio del pastor hacerlo porque él mismo limitará su efectividad e influencia.

Wilbur Madera

Etiquetas: Iglesia Liderazgo Pastoral

Líder Sano Vs Líder Manipulador

Enviado por admin el mié 2 de sep de 2015 a las 18:59

Carlos MraidaPor Carlos Mraida

Estando Pablo y Bernabé en Iconio, el relato bíblico afirma que «Al ver lo que Pablo había hecho, la gente comenzó a gritar en el idioma de Licaonia: “¡Los dioses han tomado forma humana y han venido a visitarnos!” A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque era el que dirigía la palabra. El sacerdote de Zeus, el dios cuyo templo estaba a las afueras de la ciudad, llevó toros y guirnaldas a las puertas y, con toda la multitud, quería ofrecerles sacrificios. Al enterarse de esto los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron las vestiduras y se lanzaron por entre la multitud, gritando: “Señores, ¿por qué hacen esto? Nosotros también somos hombres mortales como ustedes. Las buenas nuevas que les anunciamos es que dejen estas cosas sin valor y se vuelvan al Dios viviente, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos”» (Hechos 14.11-15).

La gente puede querer endiosarnos, pero nosotros los líderes no debemos permitirlo. La Biblia habla de honrar, sujetarse y obedecer a los pastores, pero no de crear vínculos de codependencia ni de endiosamientos.

Aquellas mujeres eran profetizas, líderes espirituales del pueblo de Dios, sin embargo, ejercían un poder de seducción sobre la gente que hacía que capturaran el alma (es decir, el aparato psico-emocional-volitivo) de las personas del pueblo de Dios: «Ustedes atrapan a la gente como a pájaros».

Así funciona hoy también el liderazgo manipulador del pueblo de Dios, ejerciendo una especie de seducción, de hipnosis. La gente no analiza lo que se dice, sino sigue «ciegamente» a una persona debido a su carisma, su forma de hablar, su imagen o mecanismos de manipulación masiva conscientes. Estos líderes ejercen tal control que pueden incluso maltratar y humillar desde el frente y públicamente a alguien de manera directa sin que esa persona reaccione. Pueden conseguir que aquellos que le siguen hagan cosas que no harían en otro contexto. Pueden lograr que funcionen según el sistema que ellos imponen, colocando ese sistema, sus actividades y objetivos por encima del matrimonio de ese seguidor, sus hijos y sus metas personales.

Tal vez has sido o estás siendo víctima de un liderazgo de este tipo, pero tienes que renunciar a ese nivel de seguimiento sectario. Como vimos antes, eso es el resultado de un nivel de dependencia del líder que no es el que Dios quiere. Un líder sano es alguien que tiene autoridad espiritual sobre sus seguidores para enseñarles la Palabra y desatar el potencial que tienen en la vida, de modo que sean no solo hijos de Dios, sino siervos del Señor que cumplen un propósito en la tierra, y que así todos funcionen en orden y bajo ciertos criterios dentro del programa eclesial. Él hace esto promoviendo siempre la libertad de las personas, su crecimiento en todas las áreas de la vida, la madurez, el logro de los objetivos personales y familiares, así como la realización de cada uno. ¡Qué maravilloso es estar en sujeción espiritual sana bajo un liderazgo de este tipo!

Sin embargo, cuando el líder ejerce esa autoridad espiritual manipulando a la gente, decidiendo por ella, haciendo que todos trabajen para su visión y que al término de la misma el único realizado y prosperado sea él, mientras el pueblo sigue empobrecido, sin sentido de realización en la vida y sin alcanzar sus objetivos, entonces estamos frente a un liderazgo enfermizo.

Y Dios no nos manda a que nos sujetemos a gente enferma y manipuladora, aun cuando no lo hagan mal intencionadamente. La autoridad no se impone, la autoridad se reconoce. Y la reconoces porque esa persona es un ejemplo de integridad, de entrega, de buscar el bien de todos y no solo el propio, proveyéndote herramientas para tu crecimiento integral. Cuando reconoces la autoridad en alguien, no tienes problemas para sujetarte. Por el contrario, cuando un líder no tiene esa autoridad espiritual que lo respalda, necesita recurrir al autoritarismo y la manipulación, ejerciendo control sobre la gente.

El líder sano libera, el enfermo controla. El líder sano promueve, el enfermo estanca. El líder sano abre, el enfermo cierra. El líder sano comparte autoridad y poder, el enfermo los concentra en sí. El líder sano no solo pide que trabajen para su visión, sino trabaja para que las visiones de su gente se cumplan; el enfermo solo pide que todos trabajen para lograr sus objetivos. El líder sano le abre el mundo a su gente para que se desarrollen en todas las áreas de la vida, el enfermo te encierra en el mundo eclesial. Con el líder sano cada vez te sientes más libre y feliz de estar bajo su autoridad, mientras que con el líder enfermo cada vez te sientes más controlado y preso. Por eso a través de Ezequiel el Señor dice: «Rescataré a mi pueblo [...] para que dejen de ser presa en sus manos».

Por desdicha, este tipo de liderazgo enfermizo existe porque hay muchos creyentes que desconocen la Palabra y entregan el poder sobre sus vidas a otras personas y no únicamente a Dios.


Artículo tomado del libro Libre de la Manipulación © 2014 por Carlos Mraida. ISBN 9780829763164.

Etiquetas: Artículos Carlos Mraida Liderazgo Pastoral

Basta de pálidas...

Enviado por admin el mié 2 de sep de 2015 a las 16:48
Basta de pálidas!

Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos.

1 Timoteo 4.12-13

¿Eres joven? ¿Eres líder? ¿Dios te ha dado el privilegio y la responsabilidad de enseñar? Repasa estas palabras y grábalas a fuego en tu corazón! El ser joven no es motivo para que te menosprecien, pero tampoco olvides que los creyentes deberán ver un tí un ejemplo a seguir en tu manera de hablar, en tu conducta, amor, fe y pureza. Fíjate que para Pablo no se trataba de conocimientos, sino de carácter. Es el carácter de líder lo que debemos cultivar y trabajar, no abrazar una posición o el ejercicio del poder. Deja a un lado los comentarios acerca de tu experiencia o de tu conocimiento, y enfócate en desarrollar el carácter del líder que Dios te ha llamado a ser.

Por último, si eres líder, es posible que ya estés leyendo públicamente las Escrituras y enseñando a los hermanos, pero recuerda que debes animarlos, basta de pálidas desde el púlpito! Anímalosbendícelos, y si hay algo que corregir no lo hagas públicamente, corrígelos en privado. Pero recuerda, desde el púlpito, es decir, públicamente, anima a los hermanos!

Gustavo Pardo

Etiquetas: Artículos Gustavo Pardo Liderazgo Pastoral

¿Porqué es necesario capacitarse de manera permanente?

Enviado por admin el lun 27 de jul de 2015 a las 14:47
Gustavo Pardo

Por Gustavo Pardo
11/01/2010

Trabajo vinculado a las TI (Tecnologías de la Información) desde que tengo 18 años, digamos que son algo así como... unos cuántos años, nada más. Realmente me gusta mi trabajo y puedo asegurarte que es un ámbito de innovación permanente pero... un momento!, ¿a qué estoy apuntando?, lo que te toma muchas horas aprender hoy, dentro de seis meses ya no será algo novedoso, y dentro de un año, seguramente será desplazado por otra tecnología o una nueva versión (usualmente mejorada) de la misma. Por este motivo, en este rubro al menos, la necesidad de mantenerse al día investigando y capacitándose, ES PARTE del trabajo cotidiano.

Bien, alguien podría decir: "Ok, y ésto qué tiene que ver con el ministerio?!".

Es que justamente de eso se trata, también en el ministerio es necesaria la investigación y capacitación permanente. ¿Por qué?

Libres de la manipulación

Enviado por admin el jue 28 de may de 2015 a las 10:53
Carlos Mraida

Los cultos nunca duran menos de cuatro horas. Esto obviamente no sería un problema si no fuera porque nadie puede levantarse ni siquiera para ir al baño. Los pocos que osaron hacerlo fueron dura y públicamente reprendidos desde el podio por el pastor. El caso supera la cuestión de un celo excesivo por la reverencia en el culto. Es solo un detalle más de todo un patrón de control pastoral sobre las vidas de los miembros de esa iglesia.

María asistía a esta congregación junto a sus dos hijas. Las tres estaban entre los miembros más involucrados en el servicio. En su casa, las discusiones con su marido, un creyente que no se congregaba, eran constantes debido a que su esposo expresaba todo el tiempo sus sospechas en cuanto al pastor, sus quejas contra la iglesia, y su demanda totalitaria del tiempo de su esposa e hijas.

En realidad, María y sus dos hijas el domingo no estaban en casa en todo el día, ya que formaban parte del equipo de colaboradores que ayudaban en las múltiples tareas en los diferentes cultos que la congregación realizaba. El lunes, cuando su esposo llegaba de trabajar, no encontraba a ninguna de las tres, pues esa noche se llevaba a cabo en la iglesia la escuela de líderes, la cual era obligatoria para todo aquel que quisiera servir en algo dentro de la congregación. Los martes por la noche las tres lideraban una célula de multiplicación. El miércoles tenían que hacer la consolidación de los nuevos creyentes y los hermanos que asistían a su célula. El jueves era el día del ayuno y el culto de oración, también obligatorio para todos los servidores. El viernes era el día en que las tres asistían a la célula de crecimiento que lideraba la esposa del pastor con su selecto grupo de líderes más cercanos. El sábado en la mañana María permanecía en casa y dedicaba esas horas a cocinar para toda la semana, así su esposo no se quejaría de que no le dejaba la comida lista en el refrigerador. Durante las noches, también estaba en su casa los sábados, pero sus hijas no, ya que tenían la actividad juvenil. Sin embargo, no había sábado en el que pudieran salir a pasear como familia, pues por las tardes María también tenía responsabilidades en la actividad infantil, de manera que el día estaba dividido.

Más evangelio y menos manipulación

Enviado por admin el vie 24 de abr de 2015 a las 17:41
Marcos Vidal

por Marcos Vidal

Me aturde mucho constatar cómo en el mundo occidental y cada vez más en muchos otros países, se ha ido abriendo hueco un mensaje claramente orientado hacia lo material, lo perecedero, «lo que hoy es y mañana no es…».

Tomando versículos sacados de contexto, como por ejemplo 3 Juan 1.2, una simple y educada salutación de carta en la que Juan dice: «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma», se predica y proclama la importancia de un modelo de vida cristiana próspera en lo material, totalmente fuera de enfoque.

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