¿Qué es lo más importante?

Enviado por admin el lun 25 de jul de 2016 a las 16:07
¿Qué es lo más importante?

En la reunión de oración del miércoles pasado leíamos un pasaje en el que Jesús destacaba cuáles eran los asuntos más importantes de la Ley:

23 »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello. 24 ¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito pero se tragan el camello.

Mateo 23.23-24

Este pasaje se enmarca en medio de un cruce que Jesús tuvo con los fariseos y maestros de la ley en el que Jesús terminó acusándolos de hipócritas. (cf. Mt. 23.1-39)

Muchos usan o han usado este pasaje para justificar la práctica de dar los diezmos en tiempos de la gracia o del Nuevo Testamento, el razonamiento es el siguiente, si Jesús dijo que: “Debían haber practicado esto [la justicia, la misericordia y la fidelidad] sin descuidar aquello [el diezmo de la menta, el anís y el comino].”, entonces concluimos que Jesús enseñó que el diezmo también era para el Nuevo Testamento.

Ya hemos enseñado acerca del diezmo en otras oportunidades. Pero en este contexto, no es el diezmo la enseñanza central, Jesús está acusando a los religiosos de su época de hipócritas y de haber descuidado lo más importante. Ese es el punto: “lo más importante”. Y lo más importante no es el diezmo aquí, sino: “la justicia, la misericordia y la fidelidad”.

Vivimos en tiempos en que las frases: “más lindo”, “más grande”, “más caro”, “más eficiente”, “más fuerte”, “más ...” guían muchas de nuestras decisiones. No deberíamos desaprovechar la oportunidad que nos ofrece el Señor de saber de qué se trata “lo más importante” de la Ley, qué es “lo más importante” para Dios.

Hay un pasaje muy parecido del AT que es la base de la afirmación del Señor:

6 ¿Cómo podré acercarme al
    y postrarme ante el Dios Altísimo?
¿Podré presentarme con holocaustos
    o con becerros de un año?
7 ¿Se complacerá el Señor con miles de carneros,
    o con diez mil arroyos de aceite?
¿Ofreceré a mi primogénito por mi delito,
    al fruto de mis entrañas por mi pecado?
8 ¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!
    Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:
Practicar la justicia,
    amar la misericordia,
        y humillarte ante tu Dios.

Miqueas 6.6-8


Consiste de varias preguntas acerca de cómo debemos o podemos relacionarnos con Dios:


¿Cómo me puedo acercar a Dios?

6a ¿Cómo podré acercarme al y postrarme ante el Dios Altísimo?

Lo primero que podemos observar de forma implícita en la pregunta es que hay un deseo de acercarse y, por lo tanto, que se está lejos.

Somos criaturas de Dios. Eso nos lleva naturalmente a querer acercarnos a nuestro creador, así como un bebé que quiere estar con su madre.

Todos tenían, y aún tenemos hoy, la misma inquietud. Lo que difiere es la respuesta que hemos hallado a esa inquietud.

La respuesta más común a esta pregunta es: “haciendo algo que a Dios le agrade”. Siempre pensamos los hombres que debemos hacer algo para agradar a Dios. Entonces surge la siguiente pregunta:


¿Es con ofrendas la manera de acercarme?

6b ¿Podré presentarme con holocaustos o con becerros de un año?

¿Será que Dios necesita de mis ofrendas? Era muy común en aquella época acercarse a Dios presentando ofrendas. No solo el pueblo de Dios lo hacía, también los pueblos paganos se acercaban a sus dioses presentando diversas ofrendas, aún hasta sus propios hijos! Pero Dios se encargaba de dejarlo en claro:

6 Porque más me deleito en la lealtad que en el sacrificio,
y más en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.

Oseas 6.6

Hoy, al menos en occidente, ya no se ofrendan hijos, y si sucede, en general se trata de hechos aislados.

Pero todavía persiste el pensamiento de acercarse a Dios a través de las ofrendas. Tal es así, que en los últimos años se ha creado casi un culto a la ofrenda. Se aparta un tiempo significativo para el “momento” de las ofrendas. En algunas congregaciones ya hay dos “momentos” para la ofrenda dentro del culto. Y hemos desglosado a la ofrenda en varias categorías:

  • ofrendas
  • diezmos
  • primicias
  • pactos
  • ofrendas especiales
  • siembras

Pablo era más sencillo en su enseñanza:

7 Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.

2 Corintios 9.7


¿Cuánta ofrenda es suficiente?

7 ¿Se complacerá el Señor con miles de carneros, o con diez mil arroyos de aceite?
¿Ofreceré a mi primogénito por mi delito, al fruto de mis entrañas por mi pecado?

¿Cuánto es suficiente para Dios?:

  • ¿El diezmo?
  • ¿El diezmo + algunas ofrendas?
  • ¿El diezmo + algunas ofrendas + las primicias?
  • ¿El diezmo + algunas ofrendas + las primicias + algunos pactos que me permitan recuperarme de las tres anteriores?
  • ¿El diezmo + algunas ofrendas + las primicias + algunos pactos que me permitan recuperarme de las tres anteriores + algunas ofrendas para destinos especiales (construcción del templo, casa pastoral, etc.)?
  • ¿El diezmo + algunas ofrendas + las primicias + algunos pactos que me permitan recuperarme de las tres anteriores + algunas ofrendas para destinos especiales (construcción del templo, casa pastoral, etc.) + algunas siembras para otros ministros o ministerios itinerantes?...

¿Cuánto es suficiente para Dios?


La respuesta

8 ¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!
    Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor:
Practicar la justicia,
    amar la misericordia,
        y humillarte ante tu Dios.

La respuesta del Señor para nosotros es que la religión externa sin una experiencia interna, es decir, sin una realidad interior, no tiene ningún valor para Dios!

Si observamos en detalle lo que el Señor espera de nosotros, nos daremos cuenta que no es algo que podamos realizar nosotros solos. Para cumplir estas cosas nos será necesario el nuevo nacimiento del que habló el Señor en el evangelio de Juan.

Lo que Dios espera de nosotros no es ni más ni menos que el fruto del Espíritu Santo.

El apóstol Pedro lo aclara en Hechos 15:

9 Sin hacer distinción alguna entre nosotros y ellos, purificó sus corazones por la fe. 10 Entonces, ¿por qué tratan ahora de provocar a Dios poniendo sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar? 11 ¡No puede ser! Más bien, como ellos, creemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor Jesús.

Hechos 15.9-11

 

Justicia
La justicia de Dios es la que busca proteger el derecho de los oprimidos.
Actuar con justicia significa que tengo en cuenta a Dios en mi comportamiento diario y estoy atento a Su voz para ser un instrumento de justicia en sus manos.
No hemos sido puestos para juzgarnos entre nosotros.

Misericordia
Acciones y actitudes bondadosas de una persona frente a otra. Es algo que se vive con relación al prójimo.

Humillarse ante Dios
Es la disposición a vivir como Él ordena, a obedecerle. Los humildes delante de Dios son los que viven, de forma práctica, como Dios les ordena.

Etiquetas: Gustavo Pardo